Cuando sabemos que tenemos que pasar por una operación, es normal que buena parte de nuestra atención se vaya al después. Pensamos en la recuperación, en cuánto tardaremos en encontrarnos mejor o en cuándo podremos volver a nuestra vida habitual.
Pero hay algo importante que podemos hacer antes: prepararnos.
La prehabilitación es un proceso de preparación física, nutricional y emocional que se realiza antes de una cirugía o de un tratamiento médico exigente. Su objetivo es ayudar a que cada persona llegue a ese momento en las mejores condiciones posibles, siempre de acuerdo con su situación clínica y las indicaciones de su equipo médico.
En Palasiet entendemos esa preparación como una forma de cuidado. No se trata de exigirse más justo antes de una intervención, sino de utilizar ese tiempo para ganar recursos, recuperar fuerza, cuidar la alimentación, descansar y afrontar el proceso con mayor serenidad.

¿Qué es la prehabilitación y para qué sirve?
El concepto de prehabilitación parte de una idea bastante sencilla: nuestro estado antes de una intervención importa.
Una cirugía supone un esfuerzo para el organismo. La capacidad física, la fuerza muscular, el estado nutricional, el descanso y también cómo nos encontramos emocionalmente forman parte del punto desde el que comenzaremos la recuperación.
Por eso, cuando existe un margen de tiempo antes de una operación, podemos aprovecharlo para cuidar aquellos aspectos que tienen capacidad de mejora.
La prehabilitación no consiste únicamente en hacer ejercicio. Tampoco existe una misma pauta para todo el mundo. Es un proceso personalizado que puede combinar diferentes áreas en función de lo que cada persona necesita.
A veces el objetivo será recuperar fuerza. En otros casos habrá que prestar más atención a la nutrición, a la capacidad respiratoria, al descanso o a la ansiedad que puede aparecer antes de una intervención.
Lo importante es empezar por conocer cómo está la persona y trabajar a partir de ahí.
Prehabilitación y rehabilitación: ¿son lo mismo?
No, aunque están estrechamente relacionadas.
La prehabilitación tiene lugar antes de la intervención y busca que lleguemos a ella con una mejor preparación. La rehabilitación comienza después y ayuda a recuperar capacidades, movimiento, fuerza o autonomía.
Podríamos decir que forman parte de un mismo camino.
Una nos prepara para afrontar el proceso. La otra nos acompaña en la recuperación.
¿Qué es la prehabilitación quirúrgica?
La prehabilitación quirúrgica reúne distintas actuaciones destinadas a mejorar el estado de una persona antes de una operación.
No busca alcanzar una condición física perfecta en pocas semanas. Esa no sería una expectativa realista ni necesaria.
Lo que buscamos es aprovechar bien el tiempo disponible.
Según cada caso, puede ser conveniente trabajar la fuerza y la movilidad, mejorar la resistencia, cuidar el estado nutricional, entrenar la respiración o incorporar recursos que ayuden a descansar y gestionar mejor la preocupación que puede acompañar a una cirugía.
En nuestro Programa de Prehabilitación Quirúrgica y Oncológica empezamos precisamente por una valoración individual. A partir de ella, nuestro equipo adapta el programa al estado clínico, a las capacidades y al tipo de intervención prevista.
La coordinación con el cirujano, oncólogo o especialista que lleva cada caso es una parte esencial del proceso.
¿Cuándo empezar a prepararse para una operación?
No existe un número de semanas válido para todo el mundo.
El tiempo disponible depende de la intervención, de cuándo se haya programado y de la situación de cada persona. Hay casos en los que contamos con varias semanas y otros en los que el margen es menor.
Lo que sí sabemos es que ese tiempo puede aprovecharse.
Incluso cuando no es muy amplio, una valoración profesional ayuda a decidir dónde merece la pena poner el foco. Quizá sea importante trabajar fuerza y movilidad. Tal vez el estado nutricional necesite especial atención. O puede que una de las principales dificultades sea el descanso y la preocupación ante lo que está por venir.
Prepararse bien no significa hacerlo todo. Significa hacer aquello que tiene sentido para cada persona.
Los pilares de una prehabilitación integral
En Palasiet trabajamos la salud desde una mirada global. El cuerpo no entiende de departamentos aislados y, cuando nos preparamos para un momento exigente, todo está relacionado.
Cómo nos movemos influye en cómo nos sentimos. La nutrición tiene relación con nuestra fuerza y nuestra energía. El descanso condiciona nuestra capacidad de recuperación. Y nuestro estado emocional forma parte de cómo vivimos todo el proceso.
Por eso, una buena preparación observa a la persona en su conjunto.
Actividad física adaptada a cada persona
Uno de los objetivos puede ser mejorar o preservar la capacidad física y funcional antes de una intervención.
Según la persona, podemos trabajar fuerza muscular, movilidad, equilibrio, resistencia o capacidad cardiorrespiratoria.
Pero hay una idea que para nosotros es fundamental: el ejercicio debe adaptarse a la persona, no la persona al ejercicio.
El estado clínico, la experiencia previa, la movilidad y la tolerancia determinan qué actividad resulta adecuada en cada momento.
En PREHAB Palasiet, por ejemplo, la valoración funcional permite diseñar un plan individualizado que puede incorporar fortalecimiento, ejercicio funcional, trabajo de equilibrio, entrenamiento cardiorrespiratorio y ejercicios respiratorios. También utilizamos actividades de bajo impacto cuando son adecuadas para cada caso.
Nutrición antes de una intervención
La alimentación ocupa un lugar importante en la preparación.
No hablamos de hacer una dieta especial por nuestra cuenta antes de una operación. Hablamos de valorar si el organismo está recibiendo lo que necesita para afrontar un periodo de mayor exigencia.
Hay personas que llegan a una intervención después de haber perdido peso o masa muscular. Otras han reducido su apetito durante las semanas anteriores. También hay situaciones clínicas en las que las necesidades nutricionales requieren una atención específica.
Por eso, la nutrición debe plantearse de forma individual.
En nuestro programa realizamos una valoración nutricional y de composición corporal para poder ofrecer recomendaciones adaptadas a cada persona y al momento que está viviendo.
El objetivo es llegar a la intervención bien nutrido, no perseguir cambios innecesarios.
Preparar la mente también forma parte del proceso
Una operación no es únicamente un acontecimiento físico.
Es muy habitual sentir preocupación, incertidumbre o nervios cuando se acerca la fecha. Incluso cuando confiamos plenamente en nuestro equipo médico, pueden aparecer pensamientos que nos cueste apartar.
En Palasiet no creemos que haya que negar esas emociones. Forman parte de un momento importante y merecen espacio.
Por eso, la preparación emocional también puede formar parte del proceso. Técnicas de respiración, relajación, meditación o acompañamiento profesional pueden ayudarnos a recuperar cierta sensación de calma y de control.
También prestamos atención al sueño. Dormir y descansar bien no siempre resulta fácil cuando una intervención ocupa nuestra cabeza durante buena parte del día.
Si los nervios están ocupando demasiado espacio estos días, hemos preparado algunas recomendaciones sobre cómo estar tranquila antes de una operación y afrontar la espera con algo más de calma.
El descanso también es parte de la preparación
En ocasiones asociamos cuidarnos con hacer cosas: entrenar, comer mejor, cumplir pautas, acudir a consultas.
Pero prepararnos también implica descansar.
Dormir lo suficiente, respetar los ritmos del cuerpo y encontrar momentos de pausa puede tener especial importancia durante las semanas previas.
En PREHAB Palasiet valoramos la calidad del sueño y ofrecemos recomendaciones individualizadas cuando es necesario. El objetivo no es añadir otra obligación a la lista, sino ayudar a crear unas condiciones que favorezcan el bienestar durante este periodo.
¿Qué beneficios puede aportar la prehabilitación?
Cada persona y cada intervención son diferentes, por lo que no podemos hablar de resultados idénticos para todos.
La finalidad es mejorar la situación desde la que afrontamos una cirugía o un tratamiento médico exigente.
Podemos trabajar para conservar o mejorar la capacidad funcional, preservar fuerza y masa muscular, optimizar el estado nutricional, mejorar la capacidad respiratoria y cuidar el descanso.
También dedicamos atención a algo que consideramos especialmente importante: ayudar a que la persona vuelva a sentir que participa activamente en el cuidado de su salud.
No podemos controlar todos los aspectos de una cirugía. Pero sí podemos cuidar mejor algunos de los factores con los que llegamos a ella.
¿Qué es la prehabilitación en cáncer?
La prehabilitación en cáncer, también conocida como prehabilitación oncológica, sigue la misma filosofía de preparación, adaptada a las necesidades específicas de una persona que va a comenzar determinados tratamientos oncológicos.
Puede realizarse antes de una cirugía o de otros tratamientos médicos exigentes cuando el equipo responsable considera que existe indicación para ello.
El punto de partida vuelve a ser la persona.
Hay quienes necesitan preservar masa muscular o recuperar capacidad física. En otros casos cobra especial importancia el estado nutricional. Y, por supuesto, el impacto emocional de un diagnóstico y de un tratamiento próximo también merece ser tenido en cuenta.
Este acompañamiento nunca sustituye la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia ni ningún otro tratamiento prescrito.
Es un apoyo que debe integrarse y coordinarse con la atención médica que ya está recibiendo la persona.
¿Cómo es un programa de prehabilitación clínica?
Para nosotros, una prehabilitación clínica empieza antes de indicar ejercicios, tratamientos o pautas nutricionales.
Empieza escuchando y valorando.
Necesitamos conocer el estado de salud, las capacidades físicas, la alimentación, el descanso, la medicación y el tipo de intervención o tratamiento que está previsto.
Solo entonces tiene sentido diseñar un plan.
En PREHAB Palasiet realizamos una consulta médica inicial, una valoración funcional y una evaluación nutricional. A partir de ahí establecemos los objetivos y adaptamos las diferentes áreas del programa.
Durante la estancia, el trabajo puede combinar entrenamiento terapéutico, ejercicio respiratorio, actividad en agua, nutrición, técnicas de relajación y tratamientos de talasoterapia, siempre de acuerdo con la valoración médica.
Y hay algo que consideramos especialmente importante: el cuidado no termina cuando acaba la estancia.
Al finalizar, preparamos un plan de continuidad hasta la fecha de la intervención o del tratamiento, junto con recomendaciones médicas, nutricionales y de ejercicio que permitan seguir trabajando en casa.
¿Qué aporta la talasoterapia a la prehabilitación?
El mar forma parte de Palasiet desde nuestros orígenes.
Trabajamos con agua de mar y talasoterapia desde 1963, pero siempre hemos entendido que su valor está en integrarla dentro de una visión más amplia de la salud.
En un programa de prehabilitación, la talasoterapia no sustituye la preparación física, la nutrición ni el seguimiento médico.
Puede formar parte del plan como un recurso complementario, siempre adaptado al estado clínico de cada persona.
En PREHAB utilizamos tratamientos y actividades en agua según prescripción y tolerancia. Pueden combinarse con ejercicio terapéutico, técnicas manuales y otros tratamientos seleccionados por nuestro equipo después de la valoración inicial.
Estar junto al Mediterráneo aporta además algo difícil de medir, pero fácil de reconocer cuando se vive: un entorno que invita a bajar el ritmo y dedicar tiempo a cuidarse.
PREHAB Palasiet: prepararse de forma acompañada
Creamos PREHAB Palasiet porque sabemos que las semanas anteriores a una intervención pueden ser un momento de muchas preguntas.
Queríamos ofrecer un espacio en el que esa espera pudiera convertirse también en tiempo de cuidado.
Nuestro programa combina medicina, nutrición, actividad física terapéutica, apoyo emocional y talasoterapia. Se desarrolla durante una estancia de seis noches junto al Mediterráneo y está sujeto a una valoración médica previa.
Está especialmente orientado a personas que van a someterse a determinadas cirugías de traumatología, intervenciones de complejidad media o mayor, cirugías o tratamientos oncológicos y otras intervenciones importantes.
No seguimos un protocolo idéntico con todos nuestros pacientes.
Cada programa se adapta y, cuando es necesario, nos coordinamos con el cirujano, oncólogo o especialista responsable para conocer las particularidades del caso.
Nuestro trabajo no sustituye al tratamiento médico. Lo acompaña.
Ese matiz es importante para nosotros.
¿Para quién puede estar indicada la prehabilitación?
No todas las personas que van a operarse necesitan el mismo tipo de preparación.
Puede resultar especialmente interesante cuando se acerca una cirugía relevante, cuando hemos perdido capacidad física o fuerza, cuando existe riesgo de deterioro nutricional o cuando vamos a afrontar un tratamiento médico que puede ser exigente para el organismo.
También puede tener sentido cuando el miedo, la ansiedad o la dificultad para descansar están haciendo más complejas las semanas previas.
Pero la indicación siempre debe ser individual.
Antes de iniciar un programa es necesario valorar la situación médica, el tipo de intervención y las necesidades reales de la persona.
Preguntas frecuentes sobre la prehabilitación
¿Qué es la prehabilitación?
Es un proceso de preparación que tiene lugar antes de una cirugía o de determinados tratamientos médicos. Puede incluir ejercicio adaptado, nutrición, trabajo respiratorio, descanso y apoyo emocional, siempre de acuerdo con las necesidades de cada persona.
¿Qué diferencia hay con la rehabilitación?
La prehabilitación se realiza antes de la intervención. La rehabilitación tiene lugar después y busca recuperar capacidades que pueden haberse visto afectadas. Son dos momentos diferentes que pueden formar parte de un mismo proceso de cuidado.
¿Cuánto dura una prehabilitación?
Depende del tiempo disponible antes de la intervención y del estado de cada persona. No existe una duración única. En Palasiet, PREHAB incluye una estancia intensiva de seis noches y un plan de continuidad para seguir trabajando hasta la fecha de la cirugía o del tratamiento.
¿Qué ejercicios se hacen antes de una operación?
No hay una tabla de ejercicios válida para todo el mundo. Según la valoración pueden trabajarse fuerza, movilidad, equilibrio, resistencia, capacidad cardiorrespiratoria o respiración. La actividad debe adaptarse al estado clínico y a las capacidades de cada persona.
¿Hay que cambiar la alimentación antes de operarse?
No hay una tabla de ejercicios válida para todo el mundo. Según la valoración pueden trabajarse fuerza, movilidad, equilibrio, resistencia, capacidad cardiorrespiratoria o respiración. La actividad debe adaptarse al estado clínico y a las capacidades de cada persona.
¿La prehabilitación sustituye al tratamiento médico?
No. Es un complemento, no un sustituto del tratamiento indicado por un especialista.
¿Existe prehabilitación para pacientes con cáncer?
Sí. La prehabilitación oncológica puede utilizarse para preparar a determinadas personas antes de una cirugía o de un tratamiento exigente. Debe adaptarse al proceso oncológico y coordinarse siempre con el equipo médico responsable.
Prepararse también es una forma de cuidarse
Cuando se acerca una operación, hay muchas cosas que no dependen de nosotros.
Pero eso no significa que tengamos que vivir las semanas anteriores simplemente esperando.
Podemos movernos de acuerdo con nuestras capacidades. Podemos cuidar cómo nos alimentamos. Podemos descansar mejor. Podemos pedir ayuda cuando la preocupación pesa demasiado. Podemos recuperar fuerza y llegar a ese momento sintiendo que hemos cuidado de nosotros mismos.
Eso es lo que más nos interesa de la prehabilitación.
No convertir el tiempo previo en otra exigencia, sino en una oportunidad para estar acompañados y llegar mejor preparados.
En Palasiet llevamos más de cincuenta años trabajando con una idea muy sencilla: cuidar la salud significa mirar a la persona en su conjunto.
Y, a veces, la recuperación empieza mucho antes de entrar en un quirófano.